La prevención es la mejor protección contra robos

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La prevención es la mejor protección contra robos

1. ¿Qué es la inteligencia preventiva?

La inteligencia preventiva no es otra cosa que el procesamiento de información para evitar ser víctimas de un delito; son una serie de pasos que, desarrollados en forma recurrente, conformarán un hábito de prevención en prácticamente todas nuestras actividades.

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2. En este contexto, ¿Cómo debemos entender el concepto de seguridad?

La seguridad es un concepto ambiguo, cuando hablamos de este término llegamos a identificarlo como una “condición humana alcanzable”, como aquel sentimiento de “ausencia de riesgos”.

La seguridad podemos definirla técnicamente:

Seguridad = A + V  R

De donde:

A = Amenaza, aquellos factores externos que pueden afectar nuestra integridad, vida y patrimonio.

V = Vulnerabilidad, aquel estado físico y mental que guardamos ante la amenaza.

R = Riesgo, un estado de peligro medible y cuantificable en “alto, medio o bajo”.

La seguridad está condicionada a la identificación de amenazas en nuestro entorno, a conocerlas y saber qué tanto nos pueden afectar en nuestra vida cotidiana y, siendo así, poder determinar el peligro que representan para nosotros y, ese peligro, saber que puede ser alto, medio o bajo.

Pongamos un ejemplo: “Vivo en un distrito de alta incidencia delictiva, donde es recurrente los puntos de venta de droga, la existencia de pandillas, pocos servicios urbanos y vigilancia policial. Soy una mujer joven, estudiante y de una posición económica y social media. Mis amenazas son tangibles, observables, mi vulnerabilidad es mi propia condición de edad, sexo y posición económica en un ambiente urbano amenazante, entonces, mi riesgo puede ir de medio a alto”.

Nunca podremos determinar un riesgo “0” (cero, nulo, inexistente) ya que no hay seguridad total, siempre que haya vida, habrá riesgo. Pero, siguiendo el ejemplo, si ya determine que mi riesgo es alto, lo conducente es tratar de disminuirlo a un riesgo medio o bajo, lo cual lo puedo lograr precisamente procesando la información, es decir, con inteligencia.

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3. ¿De dónde obtenemos la información y como la debemos procesar?

El gobierno cumple con publicar la información sobre incidencia delictiva y medidas preventivas en delitos con más ocurrencia en el Estado. Las diferentes procuradurías y secretarías en sus páginas web publican ésta y otra información que el ciudadano, un ciudadano con cultura de seguridad, debería revisar y analizar de manera mensual.

Dicha información se puede y se debe complementar con los estudios que respecto de ella, lleven a cabo diversos expertos y organizaciones no gubernamentales, abocadas de manera profesional al análisis y evaluación de la misma, con el objetivo de contribuir a un mejor diseño de políticas públicas.

La información promueve la prevención, de tal suerte, la debemos procesar, extrayendo lo que nos concierne en nuestro propio entorno; calle, barrio, trabajo, escuela, transporte, rutina de vida con el fin de llevar a cabo a nivel individual “Mi Plan de Seguridad”.

Nosotros, la comunidad, debemos emprender una cultura de seguridad que nos lleve a no ser presa fácil del delito, y ello se hace con conocimientos suficientes para generar ciertas prácticas de seguridad que se conviertan en hábitos.

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4. ¿Cuál es la mejor forma de masificarla?

Precisamente, con lo que acabamos de señalar, publicando, por parte de instituciones de seguridad, empresas, asociaciones y comunidad en general, información suficiente que lleve a adoptar esa cultura de seguridad; considerar a la seguridad como una materia más de estudio en las primarias y hasta las secundarias.

Resulta muy útil en estos tiempos, el uso de las redes sociales, los mecanismos de comunicación electrónica o virtual, la sinergia con las organizaciones de la sociedad civil y los distintos foros donde se aborde la problemática desde diversas ópticas, para lograr consolidad una visión integral del fenómeno delincuencial y así, difundir las mejores prácticas para prevención.

Por otro lado, resulta fundamental el conformar en los comités de seguridad delegacionales o municipales, sesiones de estudio para multiplicar la información en la comunidad; crear hábitos de prevención e incentivar la lectura e investigación en esta materia para que pueda así, ser fácilmente digerida por la gente.

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5. ¿Podríamos hablar de la generación de una inteligencia comunitaria?

Claro y no solo podemos sino que debemos fomentarla; la inteligencia comunitaria la podemos definir como: “El acopio de información cotidiana que nos lleve a conocer el fenómeno criminal de nuestro entorno y preparar medidas que nos eviten ser víctimas de esa delincuencia”.

Si queremos una definición poco más técnica podemos decir que la Inteligencia Comunitaria es: “Conjunto de procesos a la que se sujeta la información adquirida de la comunidad con la finalidad de diseñar planes y programas de prevención del delito”.

Así, podemos decir que la inteligencia comunitaria es obtener información de la zona donde vivimos, trabajamos o desempeñamos nuestra mayor cantidad de tiempo con la finalidad de conocer el fenómeno criminal y, prácticamente, no estar ahí en el tiempo, lugar y forma en que el delito se presenta.

Para obtener esa información necesitamos conocer dos importantes aspectos:

  • Fuentes de información, es decir, de donde “emana” esa información, de donde surgen esos datos que me ayuden a prevenir un delito.
  • Formas de Operar de la delincuencia, comúnmente conocido como “modus operandi”.

En cuanto a las fuentes, podemos decir que se encuentran prácticamente en todos lados; las fuentes de información “saltan a la vista”, es cuestión de saber observar de forma profunda, metódica y completa nuestro entorno, para determinar quién y qué nos puede afectar, pero si además contamos con medios de apoyo como internet, estaremos en condiciones de acceder a las páginas de las principales instituciones estatales de seguridad pública y procuración de justicia. Si además somos parte de una comunidad organizada podemos solicitar formalmente esa información a la autoridad.

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6. ¿Qué tipo de información específica debemos considerar?

La información relevante que debemos buscar es:

  • Incidencia delictiva (denuncias presentadas ante el Agente del Ministerio Público)
  • Zonas de alta incidencia delictiva.
  • Formas de operar criminal por delito.
  • Medidas preventivas más recurrentes.
  • Denuncia ciudadana vertida en los Comités Vecinales.
  • Otras, como fuentes informales, pláticas, amigos, medios.

Si contamos con esa información producto de nosotros mismos o de una comunidad organizada, podemos diseñar nuestro propio “mapeo” de zonas de alto riesgo, estudiar las formas de operar, los horarios en que comúnmente se cometen los delitos y, por supuesto los lugares exactos; entonces saber donde no debemos circular y en qué momentos.

Una fuente por sí misma no es confiable hasta en tanto no se verifique por otros medios. Por ello, la fuente más confiable, es la que podemos tener a nuestro alcance pero con la salvedad de verificarla con otra información; podemos obtener un “chisme” vecinal en torno a un joven que consume droga y asalta en el paradero del microbús, eso es un dato aislado, pero, si en el Comité Vecinal se vierte esa información y además el muchacho tiene ingresos a reclusorios, entonces es una información confirmada de utilidad para la autoprotección.

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7. ¿Cómo interpretar la información que surge de los medios de comunicación?

Debemos interpretarla como una fuente más, recordemos que los medios pueden ser tan confiables como podamos corroborar su información con otra; generalmente los medios cuentan con áreas que cubren la fuente policial, muchos de ellos están distribuidos en lugares estratégicos y llegan antes al lugar de los hechos que la misma policía, por lo que tienen datos de primera mano y versiones de lo sucedido más apegados a la realidad que la misma autoridad.

Una vez que se inicia una averiguación confluyen muchos actores como abogados, peritos, testigos que cambian la verdad histórica para acoplar los hechos a los intereses que defienden. Sin embargo, también hay que pensar que la prensa es un negocio y que se mantiene porque vende información, muchas veces manipulada para mejorar imágenes que vendan mayor cantidad de ejemplares.

En resumen, toda información debe ser corroborada por otros medios para que sea útil y explotable en la prevención del delito.

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8. Considerando que ya reunimos la información y la analizamos ¿Cómo actuamos en consecuencia?

Si conocemos la manera de operar, podemos evitar ser víctima de un delito. Un modus operandi se determina por lo siguiente:

Oportunidad + Necesidad

En un ambiente donde el delincuente pueda operar en forma sencilla, rápida y sin riesgo alguno. Por lo tanto, para evitar ser víctima de un delito, tenemos prácticamente que romper la oportunidad del delincuente para hacernos daño, revirtiendo los factores de:

  • Sencillez por dificultad
  • Rapidez por dilación
  • Sin riesgo por riesgo considerable

Es decir, tenemos que buscar que la conducta criminal sea difícil, lleve tiempo y con un riesgo suficiente para que el delincuente decida abstenerse de cometer el delito.

Esto es, precisamente, información para la prevención, adelantarse a los acontecimientos para evitar ser víctima de un delito; actuar en forma proactiva, nunca reactiva, nunca bajo defensa, siempre bajo una prevención inteligente.

Si hemos podido alcanzar niveles preventivos de cultura de seguridad como un hábito, utilizando esta herramienta, la inteligencia preventiva, entonces podremos diseñar nuestro propio Programa de Seguridad Personal basado, precisamente, en información para la prevención en los diferentes ámbitos donde desarrollamos nuestras actividades:

  • En el entorno laboral
  • En las rutas de desplazamiento
  • En el hogar
  • En el entorno escolar
  • En el planeo de vacaciones
  • “En donde se te ocurra”

Pero siempre utilizando el acopio y estudio de la información para mapear, es decir, geo referenciar el tiempo, lugar y circunstancias en que se desarrolla el delito.

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9. Los mitos y leyendas urbanas ¿Deben ser considerados asimismo como información?

Un elemento importante dentro de la prevención que hay que considerar, es la existencia de información que va más allá de la realidad y que crea falsos conceptos de los hechos delictuosos, provocando en algunos casos psicosis, miedo y un contagio colectivo de angustia.

Precisamente por ello, y reiterando esta pequeña reflexión, es necesario ser objetivos, conformar una cultura suficiente de prevención, acopiando y analizando de manera constante la información cotidiana, de tal suerte que se convierta en un hábito (leer el periódico, ver la las noticias, comentar hechos criminales, asistir a los comités vecinales) y éste en una cultura de seguridad, que nos dictará un sentido común de cómo actuar ante cierta información.

Si por el contrario, si carecemos de la cultura necesaria de prevención que conforma el 90% del éxito para nuestra seguridad y únicamente nos quedamos con el 5% que implica la reacción y un 5% restante del factor de la suerte, sería como permanecer en “un cuarto obscuro” a merced del destino con un porcentaje muy pobre para vivir, sano y libre; estar a merced de la facilidad, rapidez y del poco riesgo que el delincuente enfrentará al hacernos víctimas, y peor aún, repetir la victimización cuantas veces se le ocurra al delincuente.

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10. ¿Cuáles son las principales barreras de la información en materia de seguridad?

Podemos decir que el ciudadano mismo, conforma las barreras que están representadas por la apatía y la desidia a informarnos y a ejercer el derecho de la información. Para derribar dichas barreras, se debe comenzar por organizar a la comunidad, a la sociedad misma, aglutinarla en torno a comités vecinales, mediante organizaciones que deben carecer de tintes políticos, partidistas e inclusive de gobierno.

Solo así, un ciudadano neutral, puede exigir, investigar y formarse un criterio libre de prejuicios e influencias externas, solo hasta entonces, podrá organizar Planes de Seguridad Comunitarios partiendo de planes de autoprotección:

P. A + P.A = P C

Donde varios planes de autoprotección (PA), planes familiares de seguridad, conformarán un Plan Comunitario de Seguridad (PC) con la suficiente fuerza para gestionar apoyos y acceso a fuentes de información de gobierno.

La ciudadanía se encuentra en un estado de cansancio y desesperación, “los miles de muertos, la manera en que son muertos” y la soledad en que han quedado estas familias abre una ventana de oportunidad, oportunidad para reconstruir la seguridad basado en lo que no ha funcionado y en lo que no se ha usado; minimizar el uso de la fuerza del estado para privilegiar la reconstrucción social partiendo de la mínima unidad de una sociedad, la célula familiar.

Empoderando a la familia, se abre la ventana de la información y con ésta, el proceso de análisis y conformación de lo que aquí hemos llamado Inteligencia Preventiva, Inteligencia Comunitaria, herramienta principal para la elaboración de planes de autoprotección y de seguridad comunitaria.

Boxer Artículo publicado el 2016-11-18
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